domingo, 15 de mayo de 2011

Relato "El Imitador" Parte 1

El sentido de la vida...
Hay libros, escritos, discursos sobre eso pero ninguno es verdadero. Todos mienten en algo o se equivocan en algo. La mente puede pensar parecido, puede tener los mismos métodos, las mismas puertas, pero nunca será igual a la de otro. Cada quién piensa de acuerdo a cómo a vivido, y cada quién vive de acuerdo a como ha pensado. El ciclo de la vida no es (para mi) nacer, crecer y morir sino ver, aprender y actuar. 

Al empezar a hablar un idioma solo imitamos o tratamos de imitar el ruido que hacen los que nos rodean, luego la escuela nos enseña el por qué de esos ruidos... después seguimos un constante ciclo de imitación; al oir una palabra que nos gusta la investigamos, la repetimos y la adecuamos a nuestro lenguaje, así mismo al leer algo que nos impacta lo aprendemos y lo difundimos.

Esto es un relato muy subjetivo, no es una enseñanza para todos. Mi intención no es cambiarles sus vidas, ni sorprenderlos con mi sabiduría que no es ni la mitad de la que una tortuga tiene. Solo soy un adolescente que escribe para leerse en un futuro.  

Es importante hablar del origen de las cosas así que les diré que él origen de esto fue una platica que tuve con una sabia persona (A quien personalmente me encantaría  imitar). 

Tanto se habla de la madurez; el bien, el mal; la oscuridad, la luz... eso no es más que una copia de los conceptos que mucha gente nos da. En este mundo vivimos atados a las acciones de los demás, a las palabras, a las reglas de los demás. Y es lo más lógico, todo tuvo un inicio, nosotros ya no estamos como para empezar desde ahí; no podemos empezar otra lengua, empezar otros sistemas, hacer nuestros propios hallazgos, ya que si lo hacemos no duraríamos ni una semana vivos. Ya descubrieron muchas cosas por nosotros, ya innovaron muchas cosas por nosotros, nos dejaron un camino mucho más amplio en donde nosotros decidimos el punto de salida y el punto de llegada. Si esto anterior no se entiende lo resumiré en palabras simples: No podemos dejar de imitar ya que si lo hicieramos tendríamos que hablar una lengua nuestra, descubrir todo lo descubierto por nuestra cuenta, inventar nuestras reglas y vivir en nuestro mundo, literalmente. 

Pero... ¿si todos imitamos a todos, quiere decir que podemos tener lo mismo de quien imitamos?
Así es. Si yo imito los vicios de la gente, los malos pensamientos o aquéllas cosas que lo unico que hacen es hundirnos lo único que lograré es hundirme con aquéllos que imito. ¿Pero si imito a aquellas grandes mentes y lo único que hago es frustrarme? ...¡que dilema!

Como ya lo dije este escrito es subjetivo, demasiado para ser honesto. No traten de entenderlo como debe de ser porque cada palabra significa cosas diferentes para cada persona. 

La persona que inspiró estos escritos me hizo una pregunta (que creo que ya muchos imaginarán) que dio origen al título: ¿Tu a quién quieres imitar? 

No por imitar dejamos de ser auténticos, al contrario. Imitando podemos encontrar nuestra autenticidad. Claro que no hay que imitar solo a una persona, somos millones, imitemos a millones y veamos que vida nos gusta más.

Una cosa que me grabaron en la mente hace mucho fue que “todo es posible”. En sueños o en la realidad, pero todo es verdaderamente posible. Sentir es vivir. Si sientes oscuridad, tristeza o soledad lo vivirás.

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